Oaxaca es una pequeña y tranquila ciudad que recientemente se ha hecho un nombre internacional como la capital gastronómica de México. Su historia, rica y diversa, se remonta a tiempos prehispánicos, cuando fue habitada por los zapotecas y mixtecas. Fundada en 1521 por los españoles, la ciudad ha sido testigo de numerosos eventos históricos, desde la llegada de Hernán Cortés hasta la Revolución Mexicana. Hoy en día, su legado se refleja en su arquitectura colonial, donde destacan iglesias como la Iglesia de Santo Domingo, un majestuoso ejemplo del barroco novohispano, y el vibrante Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Cada esquina de Oaxaca cuenta una historia, y sus calles empedradas están llenas de arte en forma de murales, esculturas y artesanías que representan la rica tradición cultural de sus habitantes. La comunidad oaxaqueña es famosa por sus costumbres y tradiciones, que se manifiestan en festivales como la Guelaguetza, una celebración de la diversidad cultural que tiene lugar cada julio, donde las danzas, vestimentas y música de las diferentes etnias de la región brillan en todo su esplendor. La gastronomía de Oaxaca es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. Aquí, el mole, un platillo emblemático que combina chiles, chocolate y especias, se puede degustar en innumerables versiones, desde el mole negro hasta el mole rojo. Además, la ciudad es conocida por su producción de mezcal, una bebida espirituosa que se elabora a partir del agave y que se puede disfrutar en múltiples bares y destilerías. Para los amantes de la naturaleza y la botánica, los Jardines Etnobotánicos son una visita obligada. Aunque las visitas guiadas solo están disponibles en inglés dos veces a la semana, la espera merece la pena, ya que ofrece una profunda comprensión de la flora local y su relación con las culturas indígenas. Entre las curiosidades de Oaxaca, destaca la Leyenda de la Llorona, que se dice que vaga por las calles de la ciudad en noches de luna llena, un reflejo de la rica tradición oral de la región. Además, la ciudad alberga uno de los mercados más vibrantes de México, el Mercado 20 de Noviembre, donde los visitantes pueden perderse entre los aromas y sabores de la comida callejera. El mejor momento para visitar Oaxaca es durante la temporada seca, de octubre a abril, cuando el clima es agradable y las festividades son abundantes. No olvides llevar ropa cómoda, ya que explorar esta ciudad es una experiencia que invita a caminar y descubrir. Para aquellos que desean personalizar su itinerario, la app Secret World puede ser una herramienta útil para planificar tu visita a este encantador destino. Oaxaca, con su historia fascinante, su rica cultura y su exquisita gastronomía, promete ser un viaje inolvidable.