La Olimpia de Manet representa a una prostituta anónima que mira desafiante al espectador en una pose despectiva, que recuerda a las imágenes pornográficas de la época.En la Olimpia, Manet propuso una nueva interpretación del desnudo femenino, un género perteneciente a la tradición de la pintura occidental. El artista utilizó una representación directa, sin concesiones a la moral burguesa de la época. Así, la prostituta es representada prosaicamente sin velos, incluso físicamente, y con un lenguaje crudo. En lugar del desnudo idealizado, Manet propone una imagen fría y realista de una joven cortesana. Por último, su figura no se revisa con filtros mitológicos, alegóricos o simbólicos, sino que representa únicamente a una prostituta desnuda. Por el contrario, la pose asignada a Venus en la tradición clásica se utiliza aquí para representar la prostitución. De hecho, Olympia era un apodo muy común para las cortesanas en el siglo XIX. El gato negro era un símbolo erótico vinculado a la sexualidad femenina. Además, el criado que entrega un ramo de flores muestra la oferta de un cliente. Algunos detalles también aclaran el contexto del cuadro. Las sábanas están arrugadas e indican que la chica pasa mucho tiempo tumbada. La orquídea roja en su pelo es un signo de sensualidad. Las joyas que se llevan sin mucho refinamiento también indican la vida pública de la joven.