La leyenda dice que la legendaria ciudad fue quemada por Genghis Khan por su arrogancia y su negativa a obedecer. En la Edad Media, fue la capital comercial y religiosa del vasto oasis de Otrar, que se extendía por más de 2.500 kilómetros cuadrados en el gran valle fértil donde se unen los ríos Arysi y Syr Darya.
Otrar fue testigo de la prosperidad de Kazajstán durante la época de la Ruta de la Seda. Permaneció como un importante centro comercial hasta la Edad Media. Otrar era famoso por su menta, los magníficos baños orientales con su sistema de calefacción original, una enorme biblioteca comparable a las bibliotecas más famosas del mundo antiguo. Es el lugar de nacimiento del famoso pensador medieval Al-Farabi.
A finales del siglo XIII, durante la invasión mongola, la ciudad fue destruida. Sin embargo, sus ruinas aún se destacan de la estepa como una enorme colina. Las calles y las ruinas de las casas excavadas por los arqueólogos muestran a los turistas lo intensa que era la vida en la ciudad. Más de cien pequeños asentamientos fueron construidos allí con los restos de fortificaciones militares.