El principal espacio verde de la capital asturiana y su parque público por excelencia es el Campo de San Francisco, situado en pleno centro de Oviedo. Fue trazado a principios del siglo XIX, en un momento de expansión de Oviedo, y los terrenos que antes eran la huerta del Convento de San Francisco se transformaron en su parque urbano. Tiene una superficie de 90.000 m2 y está estructurado en torno a amplias avenidas intercaladas con sinuosos caminos. La vegetación se caracteriza por la presencia de árboles de gran altura, como castaños, plátanos, robles y olmos ingleses. El parque cuenta con numerosos monumentos. Destacan el dedicado al escritor Clarín y las ruinas de la fachada románica de la antigua iglesia de San Isidoro.