Tallada en los dramáticos acantilados de color rosado de un paisaje montañoso desértico, Petra es un verdadero tesoro del pasado. Esta antigua ciudad, situada cerca de Wadi Musa en Jordania, es reconocida como una de las nuevas siete maravillas del mundo y atrae a miles de visitantes cada año. Su historia se remonta a más de 2,000 años, cuando fue fundada por los nabatios, un pueblo árabe que floreció en el comercio de especias y perfumes entre Arabia y Egipto.
La fundación de Petra se estima en el siglo IV a.C., y durante siglos fue un próspero centro de comercio. La ciudad alcanzó su apogeo en el siglo I d.C. bajo el reinado de Aretas IV, quien transformó Petra en un importante cruce de caminos y un centro cultural. Sin embargo, con el auge de las rutas comerciales marítimas y el declive de los nabatios, Petra cayó en el olvido, siendo redescubierta por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt en 1812.
La arquitectura de Petra es una mezcla fascinante de influencias nabateas, helenísticas y romanas. Las fachadas de las tumbas y templos, esculpidas directamente en la roca, son un testimonio del ingenio y la creatividad de sus constructores. La más famosa de todas es el Tesoro (Al-Khazneh), cuya elaborada fachada, adornada con columnas y esculturas, se alza majestuosamente a 39 metros de altura. Este monumento, que se cree que fue la tumba de un rey nabateo, es solo una de las muchas maravillas arquitectónicas que se encuentran en Petra, incluyendo el Monasterio (Ad-Deir) y el Templo de los leones alados.
La cultura local es rica y está profundamente arraigada en la historia de Petra. La comunidad beduina que habita en la región ha mantenido muchas de sus tradiciones ancestrales, desde la música hasta la forma de vida nómada. Las festividades, como la Semana Cultural de Petra, celebran la herencia nabatea a través de danzas, música y arte, permitiendo a los visitantes sumergirse en la rica historia de esta tierra.
Cuando se trata de gastronomía, la cocina jordana ofrece una variedad de sabores y aromas. En Wadi Musa, puedes probar el mansaf, el plato nacional de Jordania, hecho con cordero cocido en yogur y servido sobre arroz. No te pierdas el maqluba, un delicioso plato de arroz con verduras y carne, ni el knafeh, un postre dulce de pasta de semolina y queso. Acompañado de un café árabe fuerte o un té con menta, cada bocado te transportará a la esencia misma de la cultura jordana.
Entre las curiosidades que muchos turistas pasan por alto, está el sistema de gestión del agua de Petra, un ingenioso conjunto de canales y cisternas que permitieron a la ciudad prosperar en un entorno tan árido. Además, en la antigua ciudad se han encontrado inscripciones en varios idiomas, reflejando la diversidad cultural que existía en ese tiempo. Se dice que hay más de 800 tumbas en Petra, lo que sugiere que la ciudad fue un importante centro funerario, un hecho que a menudo se pasa por alto en las visitas guiadas.
El mejor momento para visitar Petra es durante la primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre), cuando el clima es más templado y agradable para recorrer sus extensos senderos. Al planear tu visita, asegúrate de llevar calzado cómodo, ya que caminar por las antiguas calles de Petra puede ser desafiante. También es recomendable llevar agua y protección solar, ya que las temperaturas pueden aumentar considerablemente durante el día.
Entre los puntos destacados que no debes perderte, están la Calle de las Fachadas, donde puedes admirar las impresionantes tumbas y el Teatro romano, que data del siglo I d.C. Además, no olvides explorar el Siq, el desfiladero que te lleva a la entrada de Petra, donde la luz del sol ilumina las paredes de roca, creando un espectáculo visual impresionante.
Para disfrutar de una visita única y personalizada en este fascinante destino, puedes considerar el uso de la app Secret World, que te ayudará a planificar un itinerario adaptado a tus intereses y necesidades.