Los pici pueden considerarse los progenitores de los espaguetis y representan la excelencia senesa.
Las amas de casa senesi suelen hacerlos a mano y pueden llegar a medir hasta tres metros.
Antes se hacían sólo con harina y agua y era una receta pobre para las familias campesinas. Hoy en día en la mezcla se añadieron también los huevos en la masa, añadiendo que hizo más rica la pasta.
Una gran fuerza de pici son los condimentos, entre los más famosos en la salsa de ajo y el ragù di Chianina. Otros condimentos que merecen ser probados son la salsa de pato, de oca o las migas de pan toscano fritas en una sartén con aceite de oliva.
Los pici y el arte del 'appiciare', es decir, el arte de crear pici, fueron insertados, en 2018, en el inventario nacional del patrimonio agroalimentario italiano.