Las fuentes históricas atestiguan que la plaza fue el primer asentamiento real de la ciudad; en la época feudal albergaba el Castillo Baronal y en el siglo XVII era el lugar donde se ubicaba el mercado de la ciudad (de ahí su nombre actual). La plaza siempre se ha identificado con el centro del pueblo.
En 1735, se erigió un monumento en honor a Carlos III de Borbón, que se detuvo en Pomigliano de camino a Nola. Se dice que el pueblo de Pomigliano ofreció al soberano una cesta de fruta y, en recuerdo de este acontecimiento, se erigió una columna de mármol blanco sobre la que se colocó una cesta de manzanas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, se construyó un refugio en el lugar donde se encontraba la columna para permitir a la población escapar de los bombardeos, por lo que la columna se perdió, mientras que la cesta se conservó y custodió. En 1978, la plaza recuperó su hermoso, aunque no original, monumento.
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