El mercado central del casco antiguo cumplió durante siglos funciones comerciales, administrativas y judiciales, como demuestra la presencia del ayuntamiento barroco del siglo XVIII. Al norte y al sur, está delimitada por hileras de casas, al este de la plaza del mercado se encuentra el ayuntamiento, y al oeste, la plaza está dominada por la iglesia del Espíritu Santo.
La pieza central es la Fuente de Hércules, construida entre 1706 y 1709 para conmemorar los enormes esfuerzos realizados para reconstruir la ciudad tras la devastación de la Guerra de los Treinta Años.
Además de su función como lugar para el mercado semanal, en siglos anteriores la plaza también sirvió como lugar para juicios públicos, como el de la banda de ladrones Hölzerlips y Mannefriedrich en 1812.
Entretanto, la plaza también se utilizaba como aparcamiento junto a la carretera principal, que en aquella época todavía estaba abierta al tráfico rodado. Desde finales de la década de 1970, la plaza sólo es accesible para los peatones.
Durante la temporada de invierno, las pequeñas casetas de madera del Mercado de Navidad de Heidelberg se agrupan en la plaza del mercado, donde, además, tiene lugar la inauguración oficial desde los balcones del ayuntamiento.