La Plaza Mayor, tal y como la conocíamos antes de la época colonial, reunía a los poderes políticos, religiosos y militares. Centro de difusión de la cultura europea, aquí vivían las familias más ricas de la ciudad. Una vez iniciada la República, el nombre cambió por el actual en recuerdo del revolucionario Pedro Domingo Murillo, colgado en la plaza como ejemplo de la determinación del poder de la corona española en América. Hoy, aunque La Paz no sea la capital constitucional del país, la plaza Murillo reúne los edificios de los poderes legislativo y ejecutivo, así como la catedral metropolitana y un importante puesto de policía.