Hay pocos ingredientes que puedan añadir sabor a platos tan intensos como los huevos. Sus orígenes son muy antiguos - estamos hablando de una preparación que tiene casi 3000 años - y fueron los fenicios los primeros en llevar este precioso y delicioso ingrediente a través del Mediterráneo. La traducción de batārikh - el nombre árabe de la botarga - es literalmente "huevos de pescado secos". De hecho, este producto se obtiene secando y luego salando los huevos del salmonete (salmonete) o del atún. Para obtenerla, es necesario un largo y laborioso proceso que comienza con la extracción de las huevas de pescado, su cuidadosa limpieza y su posterior salazón. La última etapa, después del prensado y antes de la comercialización de lo que se conoce como "caviar mediterráneo", es el condimento durante al menos 90 días, período esencial para dar a las huevas el típico color marrón dorado y el intenso sabor que las caracteriza. Precisamente porque el proceso de producción y maduración es muy largo y complicado, el caviar es muy caro. Según se trate de un atún o un mújol (el más preciado y caro), el precio de una copa puede variar entre 50 y casi 300 euros. Como ya se ha mencionado, hay diferentes tipos de venado. El más común es el atún botarga, cuyo color varía entre el rosa claro y el marrón. El sabor es muy intenso. Las huevas de mújol son más valiosas, con un sabor fuerte pero más delicado que el del atún, la textura es compacta y el color, un ámbar dorado, debe ser uniforme.