La Roca del Elefante también se conoce con el nombre de Sa Pedra Pertunta, la roca perforada, una referencia obvia a su peculiar forma. En el interior, se excavaron dos domus de janas del Neolítico en épocas posteriores y en diferentes alturas.
La tumba del piso superior (o Tumba II) carece de la entrada que conducía a las otras tres celdas comunicantes, mientras que la del piso inferior (o Tumba I) consta de cuatro celdas, y originalmente estaba precedida por un corto pasillo al aire libre (dromos) del que quedan pocos vestigios.
Esta última se caracteriza por la presencia, en el interior de una de las cámaras, de cuernos de vacuno tallados en las paredes. Los protomes bovinos, o simples cuernos, que a menudo aparecen tallados en las paredes de las domus de janas, probablemente representaban a una deidad taurina, un dios adorado por su fuerza y vinculado al concepto de regeneración, que en la antigüedad siempre iba acompañado del de muerte.
Además de la iconografía del elemento masculino (el protoma taurino), es importante señalar que en la cámara de la tumba I hay indicios de la ideología funeraria prenurágica destinada a reproducir los elementos aarquitectónicos de la casa de los vivos, como para significar un estrecho vínculo de continuidad entre la existencia terrenal y el mundo de los muertos. Todos estos elementos parecen caracterizar la cella como una sala de culto, probablemente destinada a la realización de los ritos funerarios de los familiares, mientras que los difuntos eran depositados en las celdas siguientes.