
En algunas zonas de Estados Unidos, sobre todo en el valle del río Ohio, este manjar sigue figurando en el menú. Elaborado a partir de sesos de ternera o de cerdo muy rebozados y fritos, este plato fue traído por los inmigrantes de Alemania y Holanda, deseosos de eliminar cualquier tipo de desperdicio. Con muchas calorías, estos bocadillos se sirven normalmente acompañados de mostaza y cebollas encurtidas. La mayor parte del sabor del sándwich procede del rebozado, mientras que los sesos tienen un sabor suave y una textura de crema pastelera.

