A 1.520 m de altitud se encuentra el lugar de peregrinación más importante del Tirol del Sur: la iglesia de peregrinación de la Virgen de Pietralba (Wallfahrtskirche Maria Weissenstein). La basílica se eleva majestuosamente sobre el Val d'Ega, cerca del Monte San Pietro. Aquí, en 1553, la Virgen María se le apareció al ermitaño Leonhard Weissensteiner después de que éste cayera en un profundo desfiladero. Leonhard construyó una capilla en honor a la Virgen María, que pronto se amplió para convertirse en el edificio barroco actual. El imponente convento se añadió posteriormente. En 1885, el entonces obispo de Trento, Giovanni Giacomo della Bona, volvió a consagrar la estatua de Nuestra Señora de los Dolores. Los numerosos exvotos dan testimonio del gran número de peregrinos que visitan el santuario cada año. Entre los tesoros artísticos de la basílica se encuentran el altar mayor con hojas de oro y plata, y los frescos del artista Adam Mölk. Dos capillas pertenecen al Santuario: la capilla original en el interior de la iglesia, y en el exterior, la capilla de San Peregrino Laziosi, patrón de los enfermos de cáncer. En 1925, el Santuario de Pietralba fue cedido a la Orden de los Siervos de María. En el verano de 1988, este lugar se hizo famoso gracias a la visita del Papa Juan Pablo II. Ya el Papa Juan Pablo I apreciaba el Santuario de Madonna di Pietralba como lugar de veraneo.