El indiscutible encanto de Taormina reside en gran medida en el paisaje en el que se encuentra. La hermosa ciudad siciliana está situada a unos 205 metros sobre el nivel del mar en una meseta rocosa del Monte Tauro con vistas al Mar Jónico. El panorama, desde cualquier punto que lo mires, te deja con la boca abierta, dando sugerencias a medio camino entre el sueño y la vigilia. Un encantamiento entre el mar y el Monte Etna. Uno de los lugares más sugestivos de Taormina es el Teatro Griego, que permite a los espectadores de los eventos admirar en el fondo un extraordinario panorama que va desde la costa de Calabria hasta la cima del Etna. Corso Umberto es la calle principal y el corazón de la ciudad. Caminando por esta calle se puede experimentar la verdadera esencia de Taormina. Hay muchas tiendas donde se puede ir de compras, bares donde se puede refrescar con un buen granito siciliano o un helado, restaurantes donde se pueden degustar platos típicos sicilianos y no sólo. Todo ello rodeado de monumentos y bellezas únicas como la Catedral de Taormina, el Palacio Corvaja o la Villa Comunale.
Taormina es ciertamente conocida por sus monumentos y su historia, pero también por sus playas. El mar de Taormina es espectacular desde el punto de vista del paisaje: las playas están casi siempre situadas entre la vegetación mediterránea, lo que las hace únicas y especiales. La playa más buscada por los turistas es seguramente la de Isola Bella, una pequeña isla conectada a tierra firme por una lengua de arena.