El Tesoro de San Genaro è se compone de extraordinarias obras maestras recogidas a lo largo de siete siglos de donaciones por parte de papas, reyes, emperadores, gobernantes, hombres ilustres y gente corriente y que forman parte de colecciones únicas e intactas gracias a la Diputación de la Capilla de San Genaro, una antigua institución secular aún existente, fundada en 1527 por un voto de la ciudad de Nápoles. Hoy el tesoro se expone en el Museo del Tesoro de San Genaro, cuya entrada está junto a la Catedral de Nápoles y la Capilla del Tesoro. El tesoro è consiste en una serie de colecciones de arte que comprenden joyas, estatuas, bustos, telas finas y pinturas de gran valor, incluidas las joyas que adornan la estatua del Santo. Entre las piezas más interesantes se encuentra un tocado episcopal (mitra) de 1713, obra del orfebre Matteo Treglia, en el que están engastadas numerosas piedras preciosas (diamantes, rubíes y esmeraldas), y el collar que rodea el cuello de la estatua. La Mitra è compuesta por más de 3700 rubíes, esmeraldas y brillantes y estaba destinada a adornar el busto relicario del Santo que se realizó en la época angevina; el valor de la obra fue de aproximadamente veinte mil ducados recaudados a través de suscripciones y donaciones en las que participaron el pueblo, el clero, los artesanos, los nobles e incluso el emperador. El collar de San Gennaro è probablemente la joya más preciosa del mundo. Comenzó en 1679, con no menos de trece grandes eslabones de oro macizo de los que cuelgan cruces tachonadas de zafiros y esmeraldas. En la actualidad, el collar incluye también otras joyas de distinta factura y fecha y de ilustre procedencia. Una cruz donada en 1734 a Carlos de Borbón, una cruz donada por Sajonia, una ciappa de tres piezas con diamantes y esmeraldas, una cruz de diamantes y zafiros de 1775 donada por María Carolina de Austria, una espina en forma de media luna de 1799 donada por la duquesa de Casacalenda, una cruz de diamantes y esmeraldas donada por José Bonaparte, una cruz y un broche de diamantes y crisolitos donados por Víctor Manuel II de Saboya y otros objetos. Única en su género es la valiosa colección de orfebrería (unas 70), que está intacta, pues nunca ha sido manipulada a causa de un robo y es obra casi en su totalidad de maestros de la escuela napolitana. Los Archivos Históricos conservan los billetes con los que se pagó parte de este tesoro, así como los trabajos de pintura y mantenimiento de la Capilla del Tesoro.