La Plaza de la Independencia, conocida coloquialmente como Plaza Grande, es donde la vida cotidiana de Quito y el simbolismo histórico y nacional chocan. Salpicada de palmeras y salpicada de lugareños que se dedican a sus negocios, el elemento central de la plaza, y un icono de la ciudad, es el monumento a los héroes de la independencia del 10 de agosto de 1809. Esta es la fecha celebrada como el Primer Grito de Independencia de la Real Audiencia de Quito de la monarquía española, quizás el evento más importante en la formación del país moderno. Rodeada por cuatro edificios que subrayan la influencia histórica de la religión y el gobierno en la cultura ecuatoriana (el Palacio Presidencial, el Palacio Municipal, el Palacio Arzobispal y la Catedral de Quito), la Plaza de la Independencia, como también se la conoce, es uno de los mejores lugares de observación de la ciudad. La plaza también es rica en historia. En su centro, tiene una estatua de los Héroes de la Independencia. Encargado en 1899 e inaugurado en 1906, el monumento simboliza la victoria del país en su guerra por la independencia de España.