El Tren Crucero, que se anuncia como un viaje de "Los Andes al Pacífico", va desde los 2.850 metros de altura de Quito hasta la costa baja de Guayaquil. En su camino, recorre el tramo más espectacular del continente: la Nariz del Diablo.
Su fama se debe a la complejidad de la construcción de una vía férrea a través de los Andes, que requiere numerosas y dramáticas curvas. Terminado en 1908, el resultado es una obra maestra de la ingeniería, y las vistas son igual de magníficas.
Desde 2013, la ruta es operada por el Tren Crucero, que ofrece itinerarios de cuatro noches en ambas direcciones. Entre las fachadas coloniales del siglo XVII del casco antiguo de Quito y la vibrante metrópolis de Guayaquil, pasarás por más de una docena de volcanes, así como por gargantas de ríos, bosques nublados, plantaciones frutales y un parque nacional.
También es posible coger un servicio turístico más corto que recorre el tramo de la Nariz del Diablo desde la adormecida Alausí, una ciudad a medio camino de la línea. También es un buen punto de partida para realizar excursiones por el antiguo Camino Inca (desde Achupallas) o viajes a sus numerosas y estruendosas cascadas.
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