El Santuario de la Santísima Trinidad se levanta al fondo del "Valle Santo" de los monasterios benedictinos de Subiaco, en el municipio de Vallepietra, en el lado sur del Colle della Tagliata rodeado por los montes Simbruini. Al peregrino se le presenta el impresionante espectáculo de la roca, un escarpado acantilado de 300 metros de altura, que se abre a mitad de camino en una estrecha plaza sobre la que descansa el pequeño Santuario. En la plaza hay varios centros de devoción: la pequeña iglesia-Santuario de la Santísima Trinidad, la Capilla del Crucifijo, la Capilla de Santa Ana y la Capilla de San José, restaurada para la Adoración Eucarística. La venerada imagen del Santuario es el antiquísimo fresco del siglo XI que representa a la Santísima Trinidad, ejecutado sobre un particular yeso que presenta filamentos de paja y flores. Representa a las "Tres Personas" solemnemente sentadas, cada una con un libro abierto, apoyadas por la mano izquierda y bendiciendo a la manera griega, es decir, con el pulgar y el dedo anular de la mano despierta.
Hay varias hipótesis y leyendas sobre los orígenes del Santuario. El primero, de origen popular, cuenta de un agricultor que, mientras araba la tierra en la cima de la colina de Tagliata, vio a los bueyes y al arado caer en el precipicio de abajo. Se dirigió a la plataforma en la base de la gran pared rocosa y vio, con gran asombro, los bueyes arrodillados frente a una misteriosa pintura de la Trinidad, que apareció dentro de una pequeña cueva. La segunda leyenda, de carácter literario, fue transmitida por un pergamino que luego fue destruido, pero del cual se ha recibido una copia que cuenta de dos personas de Ravena que, para escapar de la persecución de Nerón, se refugiaron en el Monte Autore donde fueron visitados por los apóstoles Pedro y Juan que acababan de atravesar el Reino de Nápoles. Un ángel se les apareció a los cuatro y les trajo alimento del cielo e hizo brotar la primavera de la tierra, y al día siguiente la Santísima Trinidad apareció y bendijo el Monte del Autor a la par del Sinaí y los lugares santos de Palestina.
Más allá de estas historias, los estudiosos creen que el Santuario fue construido sobre un antiguo Templo Pagano, y fundado por los benedictinos de Subiaco y por los monjes basilianos refugiados en la cueva, que también fueron los autores del fresco de la Trinidad. Otra hipótesis atribuye la fundación del Santuario de la Santísima Trinidad a San Domenico di Sora (1031), como se informa en una biografía del Santo.
La manifestación más sugerente y característica del Santuario - en la madrugada de la fiesta de la Trinidad - es "el grito de las solteronas" las jóvenes de Vallepietra, vestidas de blanco, lloran a Cristo muerto, recordando las escenas de la Pasión con una intensidad conmovedora.