La grandiosa Villla de los Misterios es quizá el edificio más conocido de todas las excavaciones, ya que consta de unas sesenta habitaciones y es la ruina de una vivienda romana suburbana a unos 800 metros al noroeste de Pompeya. Toma su nombre de los frescos de una de las habitaciones de la vivienda, que, según la mayoría de los estudiosos, representan la iniciación de las novias en los placeres dionisíacos. Descubierto parcialmente en 1909-1910, el complejo es un admirable ejemplo de mezcla de villa d'otium y villa rustica, posiblemente perteneciente a la familia de los Istacidii, entre las más importantes de la Pompeya augusta. Según los estudios más actualizados, su trazado arquitectónico se remonta al siglo I a.C. con posteriores transformaciones hasta el momento de la erupción (79 d.C.). La disposición actual de la villa se debe a las intervenciones que tuvieron lugar tras el terremoto del año 62 d.C., cuando se inició la conversión del edificio de villa residencial a complejo agrícola y productivo. En el momento de la erupción, en el año 79 d.C., el último propietario estaba trabajando en la adaptación de la estructura. El lujoso barrio residencial estaba situado en el lado oeste y orientado hacia el mar, situado en un llamativo eje de perspectiva que consistía en una secuencia de atrio, tablinum y sala de estar cerrada al final por una exedra semicircular panorámica fenestrada. Desde la sala de estar con exedra se accede, a través de un pasillo lateral, a la Sala de Misterios. La villa debe su nombre a los frescos que decoran este triclinio. La Sala de los Misterios está coronada por un extraordinario ciclo pictórico, muy discutido por los estudiosos, que ocupa la franja central de la sala, sobre un zócalo decorado con falso mármol que sirve de podio. La escena está dominada por la pareja divina del centro de la pared del fondo, en la que se identifican Dioniso y Afrodita (o Ariadna). El clímax de la tensión narrativa se alcanza en la escena ritual en la que una mujer arrodillada descubre su falo, mientras una figura alada se dedica a la flagelación ritual.