La producción de amaretti en Sassello comenzó en el siglo XIX y la receta se ha mantenido inalterada desde entonces. En el interior del país, entre Liguria y Piamonte, los agricultores solían plantar almendros cerca de sus casas, tanto para embellecerlas como para recoger sus frutos. Pero estas plantas producían muchas más almendras de las que necesitaban. Por ello, como buenos ligures, decidieron experimentar con el producto en la confitería, y Sassello fue la primera ciudad en encontrar una solución adecuada, dando origen al amaretto. La receta tradicional exige el uso de ingredientes sencillos, almendras, armelline (la parte interior del hueso del albaricoque y del melocotón), clara de huevo y azúcar. Personalmente, prefiero no utilizar armellina, que contiene una sustancia ligeramente tóxica para el organismo si se toma en grandes cantidades, y como un bizcocho lleva a otro, sustituyo las almendras amargas por un poco de esencia de almendra.
La receta original pide que se machaquen las almendras en un mortero hasta reducirlas a polvo, pero un método más rápido es, sin duda, la batidora, que debe utilizarse con cierta precaución: es mejor hacerlo en modo "alterno", batir batidora - parar - batir batidora - parar.... de este modo no se dará tiempo a que las almendras se sobrecalienten, con lo que se corre el riesgo de que pierdan o cambien de sabor.
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