Hoy en día, casi todos los picos de las Dolomitas son fácilmente accesibles, ya sea escalándolos o en teleférico. Hasta mediados del siglo XIX no fue así. Estos lugares eran lugares desiertos, con pequeñas aldeas habitadas por unos pocos agricultores y unos pocos pequeños artesanos.
Su descubrimiento ocurre muy lejos de aquí, casi por casualidad, en Inglaterra. Los primeros fueron los ingleses: en los salones de la alta sociedad buscaban lugares estimulantes, aventureros, exóticos. Después de haber viajado y conquistado la mitad del mundo, desde las Indias hasta Canadá, pasando por Australia, los niños pequeños encontraron su deseo de exploración en estos mismos paisajes. Mucho más cerca de casa de lo que pensaban.
Fue así como el Pale comenzó a convertirse en un destino prestigioso en esos años, deslumbrando por su grandeza y belleza. Las Dolomitas y el Pale di San Martino son realmente un escenario fantástico; con sus paisajes de bosques y magníficos pastos alpinos, un verdadero paraíso de la naturaleza. También es el hogar del hombre y sus actos heroicos. Con él nacen lugares como éste: Baita Segantini en el Trentino. Anidado entre las praderas de gran altitud, donde la frontera de verdor contrasta con las rocas grises de las Dolomías, se encuentra un pequeño refugio Baita Segantini en las Dolomitas: en un mirador natural de sensacional valor. Allí, mirando las montañas.