Ciudad de origen normando, Aversa es un gran centro urbano, equidistante tanto de Nápoles como de Caserta, provincia en cuya jurisdicción se encuentra el municipio.
Fundada por los normandos poco después del año 1000, Aversa fue, para la dinastía francesa, uno de los centros más importantes del sur de Italia. Más tarde pasó a manos de los angevinos, de cuyo dominio en la ciudad hoy en día quedan pocos rastros.
Entre los monumentos que se pueden admirar en Aversa, destaca el castillo aragonés de Roger II que acogió a muchos príncipes. El castillo fue restaurado a mediados del siglo XVIII por Carlos III de Borbón, que confió la obra a Vanvitelli, arquitecto del Palacio Real de Caserta.
Aversa cuenta con uno de los centros históricos más interesantes de toda la Campania.
Hay muchas iglesias dignas de mención. Sobre todo el Duomo, dentro del cual hay una estatua de San Jorge y el dragón que data de la época prerromana. La cúpula octogonal es hermosa. Otros lugares de culto que hay que visitar son la Iglesia de Santa Maria a Piazza, donde se pueden admirar algunos frescos de la escuela de Giotto, la Iglesia de Sa Eudeno, con su claustro recientemente renovado, la Abadía de San Lorenzo.
Aversa, además de su historia milenaria, debe su fama a lo que se considera el producto típico por excelencia de Campania, la mozzarella de búfalo. Hay numerosas lecherías ubicadas en todo el campo de Aversano. Entre los productos típicos de Aversa también destaca el vino Asprinio Doc.