El hecho de que el azafrán se produjera en Umbría y, por tanto, también en Castel della Pieve, al menos desde el siglo XIII, queda atestiguado por el Estatuto de Perugia de 1279, que prohibía la plantación de azafrán a los extranjeros en el distrito de Città della Pieve. Se trata, pues, de una especie de proteccionismo aduanero operado por las autoridades de la ciudad dominante. En los Estatutos de la Gabella di Castel della Pieve de 1530, entre otras rúbricas, aparece la recolección del azafrán. Especifica que los productores de Pieve deben notificar sus cantidades al ayuntamiento antes del 8 de noviembre y, en consecuencia, pagar el impuesto. Se preveía la imposición de multas a quienes no informaran correctamente y se invitaba a cualquier persona a informar mediante el pago de una tasa. Los Statuti del Danno Dato, que también datan de 1530, enumeran detalladamente todos los posibles daños causados a los campos de azafrán por personas o animales y la correspondiente indemnización al propietario. De lo anterior se desprende que la producción de azafrán era muy importante para la economía de la ciudad. La planta se utilizaba principalmente para el teñido de tejidos, si bien Castel della Pieve era un importante centro de producción de telas ya en el siglo XIII. A finales de los años 70, el agrónomo Alberto Vigano plantó en sus propiedades de la zona de Pieve algunos bulbos de azafrán procedentes de España. Esta experiencia hizo que en aquellos años se cultivaran otros productos por parte de varios agricultores de Pieve que también estaban fascinados por la especia. En junio de 2002, con la colaboración activa de la Administración Municipal de Città della Pieve, la Comunidad de Montaña de los Montes del Trasimeno y la Facultad de Agricultura de Perugia, junto con otras entidades como Gal Trasimeno Orvietano, Slow Food - Trasimeno Convivium y Asociaciones de Comercio, nació el Consorcio Alberto Viganò "Il Croco di Pietro Perugino - Zafferano di Città della Pieve".