El helado de Stracciatella es uno de los sabores favoritos de los italianos. Pero, ¿cuántos de ustedes conocen la historia de la stracciatella de Bérgamo? O lo amas con locura o lo odias profundamente, y la razón es, obviamente, los trozos de chocolate negro que contiene en su interior, que sí, pueden dar una perspectiva más estimulante a un sabor simple (por decirlo de alguna manera) de helado, pero también puede ser algo molesto para quienes no gustan de demasiadas texturas diferentes mezcladas en el mismo cono. O en la misma taza. Los orígenes de la stracciatella se remontan a 1961. En el laboratorio del restaurante-pastelería "La Marianna" de Bérgamo, el maestro Enrico Panattoni consigue desarrollar una curiosa receta de helado elaborado con leche fresca, yemas de huevo, azúcar granulado, nata fresca y chocolate negro, junto con gelatina alimentaria y alginato de sodio como estabilizador. El resultado es un sabor cremoso con un color que tiende al blanco, pero con el añadido -y aquí está la novedad- de auténticos trozos de chocolate. El producto es una locura, tan bueno como nuevo, pero aún le falta un nombre. Así que decidieron recurrir a la carta del restaurante, y la bombilla de la inspiración se encendió ante uno de los platos más populares entre los clientes: la stracciatella alla romana, la famosa sopa romana hecha con huevos cocidos en caldo. Así nació su majestad el helado de Stracciatella, que todavía hoy atrae a hordas de aficionados a "La Marianna" deseosos de probar la receta original.