Su fundación se remonta a la época longobarda (VII-VIII d.C.), de la que deriva su nombre, que significa "asentamiento fortificado". La ubicación era perfecta, a orillas del río Mincio y cerca de las colinas de morrena del lago de Garda, excelente para construir una Curtis Regia para cobrar el peaje por cruzar y navegar por el Mincio. Con la llegada de la familia Scaligeri, se construyeron las primeras y poderosas murallas para defender el centro y dos puentes levadizos conectaron el Borghetto con la Curtis Regia. La decisión de construir el puente Visconti, muy deseada por los Visconti para proteger los territorios veroneses recién conquistados, inició la decadencia de Borghetto: se cambió el curso del río y se bloqueó la navegación. En los siglos siguientes, la fuente de riqueza fue explotada principalmente por la fuerza hidráulica del río, construyendo decenas de molinos, y por la pesca en el Mincio; actividades que duraron hasta principios del siglo XX, cuando una nueva forma de riqueza llamada turismo llamó a las puertas de Borghetto. Hoy en día, el Borghetto se ha recuperado gracias a un cuidadoso trabajo de restauración; las antiguas casas se han convertido ahora en restaurantes, bed & breakfasts y restaurantes típicos, pero siempre respetando la tradición local.