Durante mucho tiempo se consideró que la Casa Barnekow era del siglo XIII o XIV (supuestamente fue construida en su momento por un tal Cinzio Tommasi), pero es más probable que se remonte al siglo XVI. El edificio se caracteriza por una escalera exterior (casi "profferlo") cubierta por una logia con arcos de medio punto. La Casa Barnekow, que perteneció durante mucho tiempo a la familia Gigli (y donde, según una leyenda, llegó a alojarse Dante Alighieri), toma su nombre del noble pintor sueco y oficial de húsares Alberto Barkenow, que la compró y vivió en ella en la segunda mitad del siglo XIX, convirtiéndola en la cuna de oro de la completa soledad.Pero al margen de los secretos de esta elección, así como de la vida del propio Barnekow, de la que poco o nada se sabe, lo que más llama la atención del visitante que se detiene ante la pintoresca casa son las singulares lápidas en diferentes idiomas y los enigmáticos frescos sobre temas esotéricos y místicos que él mismo pintó durante esos años, presa -se dice- de inquietantes alucinaciones y visiones iluminadoras.