El Museo Rodolfo Valentino presentará al visitante al joven italiano de la mirada magnética que se ha convertido en la primera verdadera estrella del cine. En el imaginario colectivo su figura aparece indisolublemente ligada al mito del amante latino, en virtud también de la muerte trágica y prematura que de una simple criatura de la pantalla le hizo un fenómeno en la historia del disfraz.
Los paneles expuestos en la sala del Gran Amante nos hacen reflexionar sobre los múltiples aspectos del poder de seducción de la gran estrella: las poses, las miradas, los movimientos que ahora lo ven lánguido y noble, gaucho, cosaco, jeque, caballero: son los papeles de los personajes que lo imponen en la pantalla, permitiéndole socavar los modelos masculinos en boga y conquistar el lugar privilegiado del corazón del público femenino.
En la segunda parte del museo, en cambio, el "Mito" como todo el mundo lo conoce tendrá un campo libre, según se interpreta a través de las películas que interpretó, su vida pública, un auténtico culto en el que la divinidad central e indiscutible era el bello latín oscuro, un estereotipo capaz de embrujar a las multitudes de admiradores, sus relaciones con los colegas, hechos de estima y envidia, y el acto final, su funeral, uno de los acontecimientos masivos más importantes de la historia del siglo que acaba de pasar.
Dentro de las salas del museo, se exponen la cama de Rodolfo Valentino utilizada de niño y lo que devolvió a Castellaneta en 1923, cedido por la familia Maldarizzi a la Fundación Rodolfo Valentino, así como la reconstrucción del plató de la película "El hijo del jeque" con parte de la carpa utilizada en la película. La proyección de una película sobre la vida y la muerte de Rodolfo Valentino hará que la visita al Museo sea aún más emocionante.