El Museo Arqueológico Nacional de Gioia del Colle, establecido en 1977 en el Castillo Normando-Suizo, alberga en sus salas los hallazgos de las excavaciones de la antigua ciudad de Monte Sannace.
El Castillo es una de esas obras fortificadas del período de los Federicos que conservan más intacta la estructura arquitectónica, definida por el gran patio cuadrangular, las imponentes torres de las esquinas y las poderosas cortinas con revestimiento de sillería. Situada en una posición dominante, a 360 metros sobre el nivel del mar, era principalmente una estructura de planta de guerra, constituida para la defensa del territorio y un punto nodal de comunicación a lo largo de importantes carreteras que conducían de Bari a Taranto, conectando la zona jónica-tarantina con la adriática. El edificio es el resultado de un sincretismo arquitectónico y artístico logrado en tres períodos (pre-normando, normando y suabo), pero también de contribuciones más recientes, consistentes en las obras de restauración del siglo XX. La obra de Frederick, sin embargo, representa el componente principal.
El nacimiento del museo estuvo determinado por los importantes hallazgos arqueológicos realizados durante las excavaciones de 1929 en el Monte Sannace y, sobre todo, por la gran cantidad de hallazgos recuperados durante las campañas de excavación realizadas entre 1957 y 1961. Posteriormente, la colección del museo se enriqueció aún más con los hallazgos de las investigaciones llevadas a cabo en la zona arqueológica en años más recientes. Las excavaciones continúan, extendiéndose a sectores más amplios del territorio.
Hoy en día el Museo tiene un aspecto completamente nuevo, tanto en lo que se refiere a los objetos expuestos como al aparato educativo e ilustrativo.
La colección consiste esencialmente en jarrones recuperados de los bienes funerarios y jarrones de uso doméstico descubiertos en el antiguo asentamiento de Peucetium, situado a 5 km de Gioia del Colle, actualmente parque arqueológico estatal abierto al público. Se trata de grandes ollaos, jarros, kantharoi decorados con motivos de esvástica y semicírculos colgantes, pero también jarrones áticos, jónicos y corintios, que atestiguan la presencia del comercio entre la población indígena peucetana y el pueblo griego.
En el período estival el Castillo es también sede de espectáculos y eventos artísticos que permiten una mejor integración de la estructura en el tejido social y cultural de la ciudad.