En el corazón de Avilés, un rincón de Asturias que se alza como un testigo del tiempo, se encuentra el Cementerio de La Carriona, un lugar que trasciende su función original para convertirse en un verdadero museo al aire libre de la historia y el arte funerario europeo. Inaugurado en 1890 y diseñado por el arquitecto Ricardo Marcos Bausá, este cementerio se erige como un legado cultural que refleja la riqueza y diversidad de la sociedad avilesina de finales del siglo XIX.
La historia de La Carriona comienza en una época en la que Asturias experimentaba un auge económico, gracias a la emigración hacia América y al comercio con el continente. La apertura del cementerio fue, en parte, una respuesta a la necesidad de un espacio que pudiera albergar las tumbas de aquellos que habían hecho fortuna en el Nuevo Mundo. Así, La Carriona se convirtió en el refugio de las memorias de indianos, comerciantes y nobles que querían dejar una huella perdurable en su tierra natal.
El diseño de La Carriona es un claro ejemplo del eclecticismo arquitectónico de finales del siglo XIX. Su capilla central, de estilo neogótico, se rodea de amplias avenidas adornadas con mausoleos y esculturas que representan la gloria de aquellos que descansan en sus tierras. Entre las obras más destacadas se encuentra la escultura del ángel de la cripta de la marquesa de San Juan de Nieva, que se erige como un símbolo del arte funerario español, fusionando la devoción con la belleza estética.
La riqueza artística del cementerio no se limita a sus esculturas. El uso de materiales como el mármol y la piedra arenisca, junto con la variedad de estilos que van desde el neogótico hasta el modernismo, hacen de La Carriona un lugar donde cada tumba cuenta una historia. Las inscripciones en las lápidas, muchas de ellas en castellano y asturiano, ofrecen un vistazo a las vidas de quienes descansan allí, revelando tradiciones familiares y vínculos con la historia local.
Culturalmente, La Carriona es un reflejo de las tradiciones asturianas que han perdurado a lo largo de los años. En Avilés, las festividades religiosas, como el Día de Todos los Santos, se celebran con fervor. En este día, los locales se visten de gala para honrar a sus seres queridos, decorando las tumbas con flores y velas. Esta costumbre no solo subraya el respeto por los ancestros, sino que también refuerza el sentido de comunidad entre los avilesinos.
La gastronomía de Avilés también guarda un estrecho vínculo con su historia cultural. Platos como la fabada asturiana, un guiso a base de fabes (frijoles asturianos) y embutidos, son parte fundamental de la mesa local. Acompañado de un buen sidra asturiana, este menú se convierte en una celebración de la herencia culinaria que se ha transmitido a través de generaciones. Muchos restaurantes en los alrededores de La Carriona ofrecen estos sabores tradicionales, invitando a los visitantes a degustar la esencia de la región.
A pesar de su fama, La Carriona guarda muchos secretos y curiosidades que a menudo pasan desapercibidos por los turistas. Una de ellas es la tumba de la niña de las flores, una pequeña sepultura adornada constantemente con flores frescas, que atrae a quienes buscan un símbolo de la eterna juventud y la memoria. Además, los avilesinos cuentan historias sobre la leyenda del ángel guardián que, se dice, protege las almas de los fallecidos en el cementerio.
Para los interesados en visitar este emblemático lugar, el mejor momento es durante la primavera y el otoño, cuando el clima es agradable y la vegetación se encuentra en su esplendor. Es recomendable llevar calzado cómodo, ya que explorar La Carriona implica recorrer sus amplias avenidas y detenerse a admirar las esculturas y mausoleos. No olvides llevar una cámara para capturar la belleza de este lugar, donde el arte y la memoria se entrelazan en un abrazo eterno.
El Cementerio de La Carriona no es solo un espacio de descanso, sino un viaje a través del tiempo que invita a reflexionar sobre la vida y la muerte, la historia y el arte, la comunidad y la tradición. Un lugar donde cada piedra cuenta una historia y cada ángel guarda un secreto.
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