En medio de las colinas de Prosecco se encuentra Cison di Valmarino, dominada por el castillo Brandolini, hoy conocido como Castelbrando. Además del hermoso centro histórico, con sus palacios renacentistas, merece la pena visitar las pequeñas aldeas de la localidad, totalmente construidas en piedra: Tovena, un pueblo rural de casas de piedra casi todas recuperadas, Mura y Rolle, esta última inmersa en los verdes viñedos de Prosecco. Desde Cison también se puede llegar a la Strada dei Cento Giorni (Carretera de los Cien Días), una gran obra de ingeniería realizada por los austriacos durante la Gran Guerra.