Agosto está a la vuelta de la esquina y esta época del año en Matera coincide con la preparación de la famosa crapiata, conocida en el dialecto local como "crapiet". Se trata de una particular sopa elaborada con legumbres, patatas y cereales: un plato pobre, por tanto, típico de la tradición campesina, pero extremadamente sabroso. No es casualidad que el propio nombre de este plato parezca estar ligado a los ingredientes con los que se prepara: según algunos, de hecho, deriva de la palabra "crampa" o "cramba", que indica la planta del garbanzo, la haba o el guisante; otros, en cambio, lo hacen descender de "cràpia", término calabrés que antiguamente indicaba el trípode sobre el que se colocaba la gran olla para cocinar las legumbres y los cereales. En cierto modo, la crapiata materana no es una simple receta, sino un verdadero ritual colectivo: en la antigüedad, de hecho, el primer día de agosto se celebraba con un ritual pagano especial por el fin de la cosecha. Del mismo modo, en el siglo pasado, los campesinos se reunían en el patio de sus casas para celebrar este momento, y cada mujer del pueblo traía legumbres y trigo, que se reunían en una gran olla y se cocinaban. El resultado fue una deliciosa sopa, que se sirvió a todos los participantes junto con un buen vaso de vino tinto. Aunque han pasado muchos años, esta tradición sigue muy viva en Matera, especialmente en los barrios de Sassi y La Martella, y hoy en día este delicado plato se prepara en grandes cantidades y se sirve a todos los participantes durante una fiesta, la "Festa della Crapiata".