Los primeros indicios históricos de este producto se remontan a mediados del siglo XVIII y están relacionados con la fundación de la Cofradía de Sant'Antonio Abate de Mentana.
En los antiguos Estatutos de la Cofradía, aún vigentes en la actualidad, el artículo 7, en los apartados dedicados a la fiesta, especifica que entre las obligaciones de la Cofradía, hay una que les compromete a llevar "según la tradición, dos rosquillas de puerta y una botella grande de vino, al festarolo viejo y al nuevo". El producto, una vez lanzado al consumo, tiene una forma de roseta que recuerda la decoración de las puertas de hierro habituales en la zona. De color dorado que tiende al marrón oscuro, se caracteriza por un sabor no especialmente dulce en el que predomina el toque de anís. Ideal si se acompaña de una buena copa de vino. Los ingredientes utilizados son: aceite de oliva virgen extra, vino local, harina de trigo 00, huevos, sal, anís y agua. la cantidad es de unas 0,2 toneladas/semana.