Cerca de la Iglesia de San Valentín en Roccantica hay una espléndida vista de las colinas de Sabina. Colinas, que se han hecho famosas por los extensos olivares que pintan el paisaje de un verde plateado. Las ruinas y las granjas se encuentran en suaves pendientes rocosas y evocan las pinturas de la antigua arcadia. En fuerte contraste con estos escenarios se encuentran los interminables bosques de robles que cruzados dan la sensación de estar inmersos en un entorno encantado, poblado por criaturas de hadas. Es precisamente en ese lugar donde se encuentra el gran sumidero cársico de Revotano. En marcado contraste con el paisaje rural están los interminables bosques de robles que, al caminar por ellos, dan la sensación de estar inmersos en un entorno encantado poblado por criaturas encantadas. Es precisamente en ese lugar donde se encuentra el gran sumidero cársico de Revotano. Un día la bella mujer fue al arroyo a lavar su ropa y mientras hablaba consigo misma escuchó una voz que salía del agua. Predijo que Dios desataría su ira contra los incrédulos, haciendo temblar la tierra, pero tranquilizó a la joven diciéndole que ella y su hijo se salvarían. Y así fue que un gran terremoto vino, pero el arroyo llamó a la novia y le dijo: "Corre rubia, la tierra se está hundiendo". De esta manera se salvó y fundó un nuevo pueblo, que luego se convirtió en Roccantica. Leyendas aparte, el Revotano es un abismo, originado por el colapso de la bóveda y las paredes, que tiene proporciones aterradoras, de unos 250 m de diámetro, y es una de las formaciones cársticas más importantes de los Apeninos centrales. Cubiertos por una espesa vegetación, en la base del abismo de Revotano se encuentran los restos de las rocas colapsadas y la "tierra roja".