Garibaldino y senador del Reino de Italia, Odoardo Luchini (1844-1906) quiso dedicar un bosque a su esposa Isabella, famosa pintora de Macchiaioli. El lugar adecuado se encontró en un terreno escarpado que servía de enlace entre las murallas de la ciudad y los campos. El bosque se ajardinó hábilmente, pero con intervenciones respetuosas con la naturaleza. Se destacaron los peñascos, los claros, las charcas y los lugares más pintorescos, pero sólo con piedras recogidas en el lugar y sin cavar ni nivelar el terreno. Al mismo tiempo, se respetaron las ruinas etruscas, encontradas por casualidad, y los restos de la fortaleza de Radicofani, destruida durante el último asedio de los Medici en 1555. La familia Luchini era masona, y aunque Odoardo era un "durmiente" que había abandonado la logia, no dejó de mostrar su pertenencia a la creación del bosque, convirtiéndolo en un verdadero camino iniciático-esotérico. Gran parte de lo que puede parecer natural está en realidad bien pensado: la disposición de algunos árboles en grupos de tres, la jarra enterrada ante el atrio (que recuerda la pila del templo de Salomón para las abluciones), las dos grandes rocas al comienzo del camino que lleva a la pirámide (que representan las dos columnas del templo salomónico Boaz y Jachin), el seto de boj en forma de círculo para representar el ojo vigilante. Y, claramente visible, la gran pirámide de base triangular, símbolo principal de la masonería