El castillo de Montebello es el escenario de una conocida leyenda sobre las apariciones del fantasma de Azzurrina. Guendalina, la hija albina del señor feudal Ugolinuccio, se llamaba Azzurrina por los reflejos azules de su pelo (su madre se lo tiñó para ocultar su condición). Una noche, durante un día de tormenta, la niña desapareció en circunstancias misteriosas y nunca más fue encontrada. Desde entonces, su fantasma ha vagado por las habitaciones del castillo.
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