Los famosos tintinnabula no son más que sonajeros de bronce accionados por el viento y compuestos por varias campanas atadas a una misma estructura. Estos objetos, casi de moda en la época de la Antigua Roma, representaban a menudo los genitales masculinos en erección, a veces representados de forma fantasiosa, por ejemplo con alas, o retrataban a personajes como caballeros bizarros, o enanos temibles. Pero estas figuras tan expuestas, no eran más que una forma de alejar la mala suerte y el mal de ojo. A veces equipados con patas de animales, los tintinnabula se exhibían en las puertas de las casas o delante de las tiendas y a menudo iban acompañados de lámparas. Uno de los falos más famosos del Gabinete es el que representa a un ratón y una tortuga. Es cierto que estas sorprendentes formas de arte representan cómo en la antigüedad su valor era completamente diferente al aspecto que ostentan hoy en día: útiles contra la mala suerte, ¡como si fueran un marco para colgar en todas partes!