La Sala Episcopal se encuentra en la planta monumental del Palacio Episcopal de Padua; el origen del complejo, construido al sur de la Catedral, se remonta a principios del siglo XIV, como atestigua una placa de 1309, en la que se afirma la construcción de un palacio cum sala, querida por el obispo Pagano della Torre (1302-1319). La especificación cum sala indica que la sala fue una parte integral de ella desde el principio. A partir del siglo XV, gracias a la renovación encargada por los obispos Pietro Donato, Iacopo Zeno y Pietro Barozzi, los edificios medievales se transformaron en una gran residencia renacentista y con el tiempo asumieron la caracterización arquitectónica y artística que aún hoy se mantiene. En la monumental sala los obispos reunieron al clero diocesano y hablaron con los representantes de las distintas comunidades parroquiales; lo hicieron en la silenciosa "presencia" de los obispos que les habían precedido, representados en los retratos de las paredes de la sala, testigos de una milenaria tradición cristiana. Es muy probable que el comisario, el obispo Pietro Barozzi (1487-1507), pensara precisamente en esto cuando encargó al pintor Bartolomeo Montagna que decorara el salón del trono con los retratos de los cien primeros obispos de Padua, empezando por Prosdocimo, el primer difusor del mensaje cristiano en la región del Véneto, y terminando con el propio comisario. Hoy, alrededor de esa sala, en una sucesión de habitaciones, se exhiben los testimonios de una fe arraigada y viva durante siglos. La Sala es de hecho parte del Museo Diocesano creado en el año del Jubileo dentro del Palacio del Obispo.