Las referencias históricas a la fortaleza se remontan al siglo IX y recuerdan a Federico Barbarroja, las luchas entre los güelfos y los gibelinos, la tragedia de Paolo y Francesca y el largo señorío de los Malatesta (1248-1471).
Fue un Malatesta, más concretamente Sigismondo Pandolfo, hombre de letras, guerrero y arquitecto, quien reconstruyó la Rocca como fortaleza. Las obras se terminaron en 1447 y dejaron el complejo tal y como se ve hasta hoy. La fortaleza pretende, por un lado, explotar las tradiciones de la zona en la que se encuentra, uno de los lugares más interesantes y mejor conservados del interior de Romaña y, por otro, trabajar en asociación con otros centros culturales nacionales e internacionales, como la Asociación Sigismondo Malatesta.