Gaitas, kilts tradicionales, whisky, escudos originales y los descendientes de un auténtico clan escocés... No, no nos hemos equivocado de país, estamos en el Piamonte. En el valle de la Cannobina, entre el lago Mayor y la Ossola, se encuentra Gurro, un auténtico pueblo de origen escocés. Cuenta la leyenda que fue aquí, en 1525, tras la desastrosa batalla de Pavía, donde el rey Francisco I de Francia se rindió al emperador Carlos V. Los pocos supervivientes de la guardia escocesa del rey francés partieron hacia su casa, pero cuando llegaron a Val Cannobina se vieron obligados a detenerse hasta la primavera a causa de la nieve. El entorno hostil e inaccesible, aunque fértil, les recordó a las Highlands escocesas y decidieron quedarse allí. En las tradiciones, la arquitectura y la lengua todavía hay un rastro de estos orígenes escoceses.