La iglesia de Sant'Anna dei Lombardi es una iglesia monumental de Nápoles situada en la plaza Monteoliveto. Las obras del interior de Giuliano y Benedetto da Maiano, Antonio Rossellino y Giorgio Vasari hacen de la iglesia uno de los ejemplos más importantes del Renacimiento toscano en Nápoles. La iglesia fue fundada en 1411 por Gurello Origlia, protonotario del rey Ladislao de Durazzo, que patrocinó la construcción de una pequeña iglesia llamada Santa Maria di Monteoliveto, encomendada a los padres olivetanos. El edificio fue ampliado radicalmente por Alfonso I de Nápoles y pronto se convirtió en el favorito de la corte aragonesa. La iglesia es testigo de los estrechos lazos entre la ciudad y la Toscana, demostrando que ya en aquella época se había instalado en Nápoles una densa "colonia" florentina de comerciantes, artesanos y banqueros. No es casualidad que las negociaciones entre Antonio Piccolomini y los escultores Antonio Rossellino y Benedetto da Maiano sobre la construcción y decoración de la capilla homónima de la iglesia fueran llevadas a cabo por la familia Strozzi, que tenía una sucursal de su banco en Nápoles a través de la cual realizaba los pagos a los artistas.La iglesia de Santa Ana de los Lombardos tiene una planta típicamente florentina, a lo largo de la cual se alinean cinco capillas laterales, más otras tres en el presbiterio. En el siglo XVII la iglesia fue reconstruida por Gaetano Sacco, mientras que en 1798 Fernando I de las Dos Sicilias ordenó el traslado de los olivetanos. Así pues, la archicofradía de Lombardi, que en aquel momento se encontraba en otra iglesia que recientemente había quedado inutilizada por el derrumbe del techo, dedicada a Santa Ana y situada en las proximidades, en la calle del mismo nombre entre el palacio Ventapane y el palacio Carafa di Maddaloni, aprovechó para trasladarse a la iglesia de Monteoliveto, que entonces cambió de nombre en 1801, adoptando el de Santa Ana de Lombardi.