Un proverbio anónimo dice que "el mundo es más brillante detrás de una sonrisa", pero hay lugares en el mundo que, aunque estén llenos de sonrisas, nunca pueden ser brillantes. Uno de esos lugares es "La isla de las muñecas", uno de los más sombríos y macabros del mundo, a pesar de estar poblado por muñecas sonrientes. Es una pena que, a pesar de sus sonrisas, sus cuerpos estén en descomposición, sus ojos a menudo desaparecidos y sus cabezas pobladas por los insectos de la isla que buscan refugio.La Isla de las Munecas, como la llaman los lugareños, se encuentra en el lago Teshuil, a unos 28 kilómetros al sur de la Ciudad de México, y recientemente se ha hecho famosa entre los exploradores de lo desconocido y lo macabro por los cientos de muñecas que cuelgan de las ramas de sus árboles. Cuenta la leyenda que Don Julián Santana Barrera, cuidador de la isla, encontró un día a una niña ahogada en circunstancias misteriosas en la orilla. Don Julián estaba conmocionado porque no podía hacer nada para salvarla. Al día siguiente, encontró una muñeca flotando no muy lejos de donde había encontrado a la niña, imaginó que le pertenecía, así que decidió colgarla en el árbol cercano a su lugar de descanso, como señal de respeto. Pero el espíritu de la niña estaba inquieto, no pertenecía a ese lugar y comenzó a atormentar al pobre Don Julián. Decidió coleccionar todos los muñecos que pudo encontrar para mantenerlo tranquilo. Salió de su isla sólo para rebuscar entre la basura, buscando más regalos para el espíritu de la niña. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que el espíritu de la niña se había apoderado de las propias muñecas, y que siempre necesitaba nuevos juguetes para mantenerse tranquilo y no manifestarse.