En el número 2 de la Piazza Campetto, o Palacio de los Granados, se dice que hace más de 400 años, una semilla de granada cayó entre el balcón del primer piso y el frontón de la puerta de entrada del palacio, y aquí encontró las condiciones para crecer, convirtiéndose en un árbol que aún hoy florece.Cuenta la leyenda que mientras el granado florezca, Génova prosperará y viceversa, cuando el árbol muera, la misma suerte correrá la Soberbia