Entre Via Federico d'Aragona y Vico del Theuta se encuentra una figura femenina esculpida. Se cuenta que el hombre que vivía en el palacio estaba locamente enamorado de la mujer de enfrente. Ambos se amaron mediante un juego de miradas, hasta que la oposición de sus padres llevó a la chica a suicidarse. El chico nunca dejó de amarla y decidió tener su rostro tallado en piedra.