La Puerta de Elvira, situada al pie de la colina, de la que hoy sólo queda el arco, era la tradicional entrada a la ciudad de Granada y hoy es el punto de partida perfecto para conocer el barrio. Debido a su situación estratégica, la Puerta de Elvira se convirtió con el tiempo en una auténtica puerta fortaleza.
Su construcción representa dos fases históricas: el periodo zirí en el siglo XI y el periodo nazarí bajo el gobierno de Yusuf I (1333-1354). También en época nazarí se erigió el arco exterior monumental, a semejanza de las grandes puertas conservadas a mediados del siglo XIV, como la Puerta Rambla (Bab al-Ramla) y la Puerta de la Justicia en la Alhambra (Bab al-Saria).
En 1612 se derribaron las tres casetas de vigilancia, se amplió el espacio frente a la puerta y se levantaron doce casas junto a la muralla, que han permanecido prácticamente inalteradas hasta hoy.
Durante la ocupación francesa se destruyeron partes de la muralla y varias puertas de hierro, entre ellas la Puerta de Hierro (bab al-Hadid), también conocida como Puerta de la Cuesta (bab al-Aqaba), añadida en el siglo XIV para comunicar la medina con el Albaicín. A los pies de este bello monumento se encuentra la actual plaza de San Gil, que en época musulmana era la plaza de Hatabin o de los Leñadores y era una de las más concurridas por ser el punto de comunicación entre la ciudad, los pueblos y las medinas que se encontraban en la orilla opuesta del río Darro.