Junto al ábside de la Catedral, alta y elegante en sus proporciones armoniosas, se eleva la Torre Ghirlandina, símbolo de Módena. El nombre por el que es afectuosamente conocida por la gente de Módena se origina en las balaustradas de mármol que coronan su aguja "como graciosas guirnaldas".
Aunque construido como el campanario, el Ghirlandina ha tenido desde sus inicios una importante función cívica: el sonido de las campanas marcaba los ritmos de la vida de la ciudad, anunciaba la apertura de las puertas de la ciudad y reunía a los ciudadanos en situaciones de alarma o peligro. Sus poderosos muros custodiaban la "sacristía" del ayuntamiento: aquí se guardaban la caja fuerte y todos los documentos públicos, como el célebre "cubo robado" del siglo XII (hoy un facsímil), objeto supremo del conflicto entre Módena y Bolonia en la encarnizada batalla histórica de Zappolino (1325).