
Escondido más allá de la actual localidad de Palazzolo Acreide, en dirección a Noto, se encuentra un auténtico tesoro arqueológico: los Santoni. Este complejo representa el conjunto más completo y extenso de relieves esculpidos dedicados al culto de la Magna Mater que nos ha legado el mundo antiguo.El yacimiento alberga doce impresionantes pinturas rupestres, diez de las cuales representan una misma figura femenina sentada de frente, mientras que las otras dos presentan escenas más complejas con multitud de personajes. Estos doce "Santoni" son altorrelieves únicos. En cada representación aparece la diosa Cibeles, sentada en un trono y vestida con un quitón, una larga túnica, y una himatión, una sobrepelliz que desciende desde un hombro y rodea su cintura hasta las rodillas. En la cabeza lleva un modión y el pelo trenzado sobre los hombros y el pecho, mientras que en la mano derecha sostiene una patera y en la otra un tímpano, una especie de tambor.A ambos lados del trono o en la escena siempre hay uno o dos leones, animales sagrados para la diosa. Las pequeñas figuras representadas junto a la diosa Cibeles, a veces encima y a veces debajo, representan deidades menores o sacerdotes de la diosa. En la escultura más grande del complejo, la segunda, se representa a Cibeles de pie a tamaño natural, con Hermes y Marsyas a un lado y dos jinetes, los Dioscuros, cerrando la escena al otro.Desgraciadamente, el estado de conservación de las esculturas es muy malo debido al vandalismo de un campesino cansado de las frecuentes visitas. No obstante, aunque arruinadas, estas figuras conservan un encanto especial, quizá amplificado por la sugestión del lugar y el misterio que rodea el culto a la diosa en Palazzolo Acreide. Según el erudito L. Bernabò Brea, las esculturas son de factura tosca tanto en la representación como en la ejecución, sin duda expresión de un culto y una representación populares.Imaginando estas figuras, hoy descoloridas y deterioradas, coloreadas y adornadas con coronas de bronce u oro, brazaletes de diversos valores (los agujeros perforados junto a las cabezas y los brazos lo atestiguan), y otros ornamentos como telas y guirnaldas de flores, robles o pinos, el recuerdo y la sugestión de este complejo arqueológico permanecerán únicos en la memoria del visitante. El culto a la Magna Mater, una antigua práctica oriental, se extendió también a Siracusa en el siglo IV a.C., y es probable que desde allí se extendiera a Akrai. Las esculturas se han datado en el siglo III a.C., lo que añade aún más encanto y antigüedad a este extraordinario complejo arqueológico.Los Santoni de Palazzolo Acreide representan un auténtico tesoro que nos permite sumergirnos en la antigua práctica del culto a la Magna Mater. A pesar de su deteriorado estado actual, estas esculturas talladas en la roca siguen ejerciendo una fascinación única, testimonio de un pasado lejano y misterioso.Los visitantes pueden imaginar las figuras de los Santoni, antaño adornadas con preciosas coronas y ornamentos, vibrantes y coloridas. Sus representaciones de la diosa Cibeles, sentada en un trono con sus vaporosas vestiduras y los símbolos que porta, nos transportan en el tiempo y nos permiten imaginar el fervor y la devoción de los seguidores de este antiguo culto.Por desgracia, el vandalismo ha dañado estas esculturas, pero su poder evocador persiste. Las figuras de leones, otros personajes divinos y detalles tallados en la roca nos hablan de un pasado fascinante y de un culto que influyó en la vida y la cultura de Palazzolo Acreide.Este yacimiento arqueológico, que data del siglo III a.C., es un extraordinario testimonio de una antigua práctica religiosa y de la riqueza cultural de Palazzolo Acreide. Visitar los Santoni es una experiencia única que nos permite conectar con la historia antigua de la ciudad y admirar la habilidad de los antiguos artistas que crearon estas esculturas únicas.


