El Museo de los Primeros Cristianos es una colección única de artefactos antiguos tardíos que cuentan la historia del cristianismo en los orígenes del sitio del Alto Adriático. Los hallazgos se guardan en un verdadero cofre del tesoro: un majestuoso edificio agrícola construido sobre los restos de una basílica paleocristiana del siglo IV. El Museo fue inaugurado en 1961, separando del Museo Arqueológico Nacional los restos de la primitiva comunidad cristiana de Aquileia, y recibió el nombre de Franco Marinotti, un mecenas que había contribuido a la recuperación del edificio que lo alberga. Se construyó como iglesia paleocristiana, en las afueras del noreste de la ciudad, para ser transformada en monasterio benedictino; desde finales del siglo XVIII pasó a ser propiedad de varias familias de Aquileia, para ser utilizada como residencia ("Palazzo"), albergar colecciones privadas de antigüedades y, finalmente, para uso agrícola.
La planta baja está casi totalmente ocupada por el suelo de mosaico con diseño geométrico de la basílica primitiva y otros fragmentos de mosaico de edificios antiguos tardíos de Aquileia, mientras que el primer piso conserva partes del suelo de la basílica del Fondo Tullio alla Beligna (excavado en la zona sur de la antigua ciudad).
En el segundo piso se encuentran las inscripciones de los primeros cristianos, en su mayoría funerarias, algunas también decoradas, que dan una imagen de la sociedad compuesta de Aquilea en ese momento (siglos IV-V d.C.); están flanqueadas por hallazgos escultóricos que datan de la temprana Edad Media, en parte ya reutilizados en fases posteriores del edificio.