El monumento funerario de mediados del siglo XVI, finamente hecho de mármol de Carrara, es la Tumba de Jacopo Sannazzaro. Según algunos estudiosos, fue el propio poeta quien diseñó su propia tumba, tanto es así que en 1892 Benedetto Croce escribió: "Esa mezcla de lo sagrado y lo profano tan característica de la poesía de Sannazaro, esa plenitud de fe religiosa en el cristianismo y la fe estética del paganismo, alcanzan una expresión plástica en este monumento sepulcral".
Conservada en el interior de la Iglesia de Santa María del Parto en Mergellina, la obra de la tumba comenzó en 1536 por el escultor Giovanni Angelo Montorsoli, cuya firma está presente en la base del sacellum, que colaboró con Bartolomeo Ammannati y Francesco del Tadda.
Construido entre Génova y Carrara, el monumento fue posteriormente restaurado varias veces, en particular en 1683, según una inscripción que se encuentra en el archivo histórico del Banco de Nápoles y a finales del siglo XX, cuando se eliminaron las abrasiones, los arañazos, las astillas, las capas de pintura, el polvo y las incrustaciones de humo.
Como consecuencia del asedio francés a Nápoles en 1528, al año siguiente, Jacopo Sannazaro donó a los Siervos de María una granja en Mergellina en la que había construido su casa y dos iglesias, una de las cuales todavía está en construcción: en la zona del ábside de ésta, originalmente dedicada a San Nazario, para luego tomar el nombre de Santa María del Parto, el poeta pidió ser enterrado a su muerte y para terminar la obra, asignó una suma de 600 ducados al año a favor de los frailes.
A los lados de una gran base hay dos estatuas, una que representa a "Apolo con una púrpura descansando entre sus piernas" y la otra "Minerva armada sosteniendo con su brazo izquierdo un gran escudo con un escudo historiado", que durante la Contrarreforma corrió el riesgo de ser destruida por voluntad de un virrey, pero se salvaron gracias a los grabados en sus bases de los nombres bíblicos David y Judith. Entre ellas se encuentra la urna funeraria sobre la que se encuentra, rodeada por "dos cupidos", el busto del poeta, representado por su máscara funeraria y que en la base lleva el nombre de Actius Sincerus. El espacio creado por los dos estantes que sostienen la urna está ocupado por un bajorrelieve sobre el que aparece la inscripción D.O.M (deo optimo maximo), único elemento cristiano en un contexto fuertemente pagano, que representa una "historia" cuyos protagonistas son el dios cabra Pan, Neptuno y la ninfa Marsyas. El monumento, en el que se siente fuertemente la influencia de la escultura de Miguel Ángel Buonarroti, está tallado en bloques de mármol de Carrara y pulido al final de su construcción con cera de abeja.
Toda la tumba tiende a enfatizar la poesía heráldica y épica tanto en la lengua vernácula como en la latina de Sannazaro, así como a demostrar sus virtudes como caballero en vida.