El parque arqueológico de Longola es uno de los tesoros ocultos de Campania. Fue descubierto por pura casualidad en noviembre de 2000, cuando se encontraron montones de tierra de desecho en un vertedero entre Sarno y San Valentino Torio. Esta tierra contenía restos de cerámica, fauna y madera de la época protohistórica. Tras alertar a la Superintendencia Arqueológica de Pompeya, un equipo de arqueólogos coordinado por la Dra. Caterina Cicirelli comenzó a excavar la zona.Durante las excavaciones se descubrieron artefactos de extraordinaria importancia, entre ellos una serie de viviendas superpuestas que datan de finales de la Edad del Bronce Medio y principios del siglo VI a.C., atribuidas al pueblo sarrasti. Gracias a este descubrimiento, fue posible salvar la brecha de conocimiento existente entre las fases de la Edad del Bronce y la fundación de Pompeya.El asentamiento, que probablemente habría funcionado como puerto fluvial a orillas del río Sarno, se caracterizaba por numerosos islotes antropogénicamente formados, apretujados en una malla de canales de diversos tamaños, bordeados por sistemas articulados de terraplén/contención consistentes en varias alineaciones de pilotes y tablestacas hincados verticalmente en el suelo y/o dispuestos horizontalmente. La madera sacada a la luz se encontraba en excelente estado de conservación y se hallaron restos de cabañas y algunas embarcaciones.A partir del hallazgo de restos paleobotánicos y paleofaunísticos, fue posible reconstruir el contexto ambiental caracterizado por la presencia de bosques de roble y abundante fauna, incluyendo animales salvajes como jabalíes, osos, ciervos, etc. Los habitantes locales tenían buenos conocimientos de ingeniería hidráulica y de los materiales que podían utilizarse para construir viviendas. La superficie de los islotes había sido recuperada y elevada varias veces a lo largo de los siglos utilizando diferentes técnicas. El hallazgo de numerosos objetos semiacabados de uso común y sus desechos asociados, como bronce, hierro, ámbar y pasta de vidrio, confirmó la aptitud de esta comunidad para trabajar con dichos materiales e intercambiar bienes de prestigio.Los estudiosos barajan la hipótesis de que la zona fue abandonada debido a una inundación a principios del siglo VI a.C., y que fue esta migración combinada con la de los habitantes del valle superior del Sarno la que pudo dar origen a las antiguas ciudades de Pompeya y Nuceria. El parque arqueológico de Longola representa, por tanto, un testimonio único de la vida y la cultura de estas antiguas comunidades.