A principios de los 80, Roman Polanski dijo a Paramount Pictures que su nueva película, "Piratas", costaría 15 millones de dólares.Sin embargo, cuando la película se presentó finalmente en Cannes en 1986, el presupuesto se había elevado a 40 millones de dólares debido a las exóticas localizaciones, los efectos especiales y el galeón llamado Neptuno, más grande que el real.En su momento, el Neptuno fue aclamado como el "objeto" cinematográfico más caro de todos los tiempos y su dedicación al detalle era evidente. Además del casco de acero y el motor diésel, el galeón tenía velas y aparejos en perfecto estado. Además, el barco había sido tallado y pintado para que pareciera un galeón español, con un gigantesco mascarón de Neptuno. Sin embargo, el Neptuno es en realidad más grande que un galeón histórico y una mayor atención a la realidad podría haber salvado el presupuesto.Polanski, sin embargo, nunca se preocupó de la realidad ni de las consecuencias y construyó el Neptuno a su imagen y semejanza, es decir, mucho más grande que la realidad.Hoy, el Neptuno sigue en el mar y el galeón construido en Túnez está amarrado en el puerto de Génova, donde su imponente aparejo se eleva por encima de los modernos barcos italianos.